Igualdad para todos

Hace unos años había un eslogan con esta frase en la campaña de Michelle Bachelet. Ciertamente ella se refería a la discriminación por género que aún tenemos en Chile ya que sería la primera mujer presidente del país. Pero creo que hoy esa frase sirve de mucho con todo lo que ha pasado luego de un año del gobierno de “los mejores”.

Hoy tenemos noticias como la del caso Karadima y la de la condena a los comuneros mapuches. Por un lado tenemos al cura acusado de pedofilia que jamás se ha referido al tema en público (el que calla otorga, ¿no?) y cuyo caso fue encubierto por años y prescrito hasta hace poco; por otro lado están los que pelean por la causa mapuche y que han sido juzgados de forma especial por ser considerados terroristas y que han recibido condenas altísimas por los delitos de los que se les acusan: hasta 25 años de cárcel para el líder del grupo, Héctor Llaitul. Un cura con buenos contactos e influencias que le cagó la vida a un grupo de hombres solo es “condenado” al retiro para que rece y piense en lo que hizo –sentarse en el “clóset de la vergüenza” de la mamá del director Skinner es más terrible que la pena impuesta por el Vaticano– mientras un grupo de mapuches que usaron la violencia en respuesta de un atropello que lleva casi 500 años son sentenciados a muchos años de cárcel real en vez de meditación por sus actos.

Y por si quedaba alguna duda de que no somos iguales como lo dice el primer artículo de la constitución (escrita en dictadura más encima), el ministro Hinzpeter dijo que “asesinar a un policía es más grave que asesinar a un ciudadano común” pues los policías arriesgan su vida en su trabajo, no como la manga de burgueses que vive en este país que no son capaces de mover un dedo en caso de emergencia como sí lo haría un policía…

Quizás lo más grave del asunto, aparte de la frase en sí, obvio, es el hecho de que el ministro desconoce el trabajo de bomberos, choferes de ambulancia, salvavidas, Socorro Andino y toda clase de rescatistas. Eso sin mencionar los que arriesgan sus vidas todos los días por su trabajo que de igual forma tiene influencia sobre nosotros: limpiadores de vidrios de los rascacielos chilensis, vendedores ambulantes de la locomoción colectiva, artistas callejeros que trabajan en los semáforos de las grandes avenidas, y prácticamente todos nosotros, peatones, ciclistas y automovilistas, pues nos puede pasar cualquier cosa en nuestra ruta de ida a nuestros trabajos y a la vuelta de ellos.

Entonces, se infiere de lo dicho por el sr. ministro que nuestras vidas son un chiste al lado de las de los policías y que si nos matan se hará una de esas investigaciones breves si es que se hace una. Así que ya lo sabe Sr. Lector: hágase paco y tendrá un juicio justo si es que algo le llega a pasar. Sino, mire para ambos lados antes de cruzar la calle, no se acerque mucho a la orilla del andén del metro y no se baje ni suba a la micro cuando esté en marcha; mucho menos intervenga en peleas ajenas, no ande solo de noche por lugares conflictivos, aún si no tiene opción, y entregue todo lo que tiene si lo asaltan.

 

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Del concierto de ayer: U2, “Walk On”

Walk on, stay safe tonight.

 


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