Una hora más, una hora menos

Siempre he pensado que eso de cambiar de horario según estación es confuso. Que una hora más, una hora menos,  al final siempre queda la grande con la gente perdida y los cambios en nuestro hábitos, pero se supone que hay una razón de fondo, ¿no? Al menos eso me decía mi mamá cuando le preguntaba por qué había que adelantar o atrasar los relojes.

Pero todo eso era mentira, como una conspiración contra los relojes de la pared, porque según expertos da lo mismo si cambiamos el horario en invierno o no. Y el gobierno decidió esperar hasta mayo para hacer el cambio, con argumentos tales como que el atardecer tardío  incentiva la práctica de ejercicio después del trabajo y que también baja los índices de delincuencia, y el país es feliz. Elle Woods no podría haberlo dicho mejor.

Los argumentos usados se caen en muchas partes, pero la más notoria es la de la práctica de ejercicio. Quizás el ministro Hinzpeter es de los que sale a correr por el bandejón central de la avenida donde vive, pero creo que se le escapa el pequeño detalle que el ciudadano de a pie, ese que entra en promedio a las 8 y sale a las 6 del trabajo y conforma la mayoría de la población nacional, NO hace ejercicio casi nunca, mucho menos después del trabajo porque está demasiado cansado para esas cosas. Si tiene 30 minutos más de luz natural, seguro la ocupará para cualquier otra cosa en vez de hacer ejercicios, sobretodo porque para hacer ejercicio, se necesita una evaluación médica y un plan diseñado a la medida del que ejercita; si no, comienzan los problemas musculares y demases.

Todo el mundo habla de la obesidad y los sedentario que somos todos (yo debo encabezar esa lista) pero asumir que un rato más de luz nos va cambiar este modo de vida es una exageración. Si este anuncio estuviera acompañado de planes de ejercicios para todos en cada comuna del país, con charlas, revisiones médicas y cosas afines, demás que el anuncio tendría sentido, pero así tal cual lo dieron parece una broma de mal gusto. Y si a eso le agregamos la muletilla de la delincuencia, la copia del hemisferio norte y la felicidad país, tenemos una gran pobreza argumentativa a nivel gubernamental.*

Entonces Sr. Lector, póngase sus polainas y aproveche la luz natural: 5, 6, 7, 8!!

 

 

 

 

 

 

* Este es solo uno de tantos ejemplos de pobreza argumentativa.

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