Y ahora, ¿qué escucho?

Radios fm hay muchas en Chile y son de lo más variadas en cuanto a la programación que ofrecen: hay de música cebolla, música clásica, de pachanga, de música chilena solamente, de rock, de pop, de épocas, religiones, etc., para todos los gustos. En mi caso, me gustan como 3 o 4 y escucho mayoritariamente Radio Futuro y Radio Uno. Bueno, escuchaba. Si bien la programación de ambas radios es genial, la publicidad que ofrecen es de lo peor.

Desde hace unos años, Iberoamericana Radio Chile agrupó bajo su nombre a muchas radios del dial y las que quedaron huachas, se fueron a mini-holdings o se quedaron como medios independientes (las menos). Nada en contra de este monopolio encubierto, pero como auditora radial, criada escuchando radio desde que abría los ojos hasta que me iba a acostar, estoy acostumbrada a tener música en mi vida. Por eso en mi casa prendo la radio y sintonizo la que tiene la programación que más me gusta, que solía ser Radio Futuro hasta que comenzó a hacerle publicidad a Hidroaysén. Nada peor que la “radio del rock” diga que Hidroaysén es energía “limpia”, “renovable” y “chilena”. Seguro que ningún rockero se cree eso.

Luego de esta decepción, y como no hay otra radio que toque solo rock, comencé a escuchar la Radio Uno más seguido; hasta que caché que eran del mismo holding y vuelta con la cantaleta de la energía “limpia”, “renovable” y “chilena”. ¡Cómo es posible!

Como estas radios son únicas en su especie, mis opciones de acotaron como a 3 radios más. Primero opté por la Radio Beethoven (gran cambio, ¿eh?) pero su propaganda alabando a empresas Copec y su “compromiso” con Chile (los gerentes chilenos será) me dejaron sin ganas de seguir disfrutando de la música clásica. Así llegué a la última opción: Radio Universo y su música ochentera. Y en eso estuve un rato hasta que escuché la tanda comercial que incluía toda la buena onda de Barrick Gold, una empresa “comprometida” con el desarrollo de proyectos “sustentables” como Pascua Lama.

Como ve Sr. Lector, no me quedan radios que escuchar porque todas las que tienen programación que me gusta también tienen publicidad engañosa y yo como hippie de mierda que soy, no puedo escuchar como alaban a los que destruyen mi país y quedarme muy tranquila.

¿Será que éste es el fin de las radios del dial chileno? Ahora solo me quedan las listas de reproducción de mi pc y cosas como Grooveshark y similares, que no se comparan a una radio pero que son lo único que queda para suplir la falta de medios independientes en este país que respeten los derechos de los auditores a escuchar la música y programación que ellos quieren sin tener que bancarse mensajes subliminales de apoyo a las empresas que se quedan con nuestras riquezas y dañan nuestros ecosistemas.

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Todos hemos prendido con una radio. De Radio Days: Carmen Miranda y su “South American Way”

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