Especies dañinas

Hace unos días el Subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, justificó la captura de 92 lobos marinos en Antofagasta al decir que éstas eran especies dañinas. Organizaciones ambientalistas como Sea Shepherd criticaron duramente al Sr. Galilea por sus dichos (anteriormente ya se le había criticado por sus dichos pero por fino), ya que detrás de esta cuota de pesca se esconden oscuras intenciones.

Luego de leer todo esto, y como ambientalista, a mí también me dio rabia la hipocresía de las declaraciones, ya que si vamos a hablar de especies dañinas, tenemos al ser humano, y dentro de esta especie, el político. ¿No me cree, Sr. Lector? Pues lea: ¿Qué especie de capaz de asociarse y tener como objetivo maltratar y matar a otras? El ser humano. Aparte de los cazadores de todo tipo, los que practican el “deporte” de la pesca con mosca, los que matan ballenas, etc., están los que por alguna extraña razón se ven en la necesidad de eliminar a otros que no son como ellos. Con esto no me refiero solo a los fundamentalistas religiosos, sino a los neonazis –o algo similar– que hace unas semanas casi matan a un joven en Santiago. La razón: era gay. Si esto no es una muestra de lo dañina que es la especie humana, entonces no sé qué pueda serlo.

Pero aparte del ser humano dañino, está uno que tiene un componente extra: el político. Esta sub-especie es la más dañina de todas, ya que está dentro de las esferas de poder y puede tomar decisiones que nos afecten a todos en pos de su propio beneficio. Ya mencioné al Sr. Galilea, y a pesar de que hay millones de ejemplos, me quedaré con uno reciente: Ena Von Baer, o #ladesignada. Esta senadora (designada) se despachó un argumento de antología ayer para defender la prohibición del aborto a toda costa. Según ella, el aborto terapeútico no puede ser despenalizado porque la mujer solo presta el cuerpo para que nazca el hijo, y por ello, no tiene derecho a decidir sobre esa vida. Y si a consecuencia de ese hijo la mujer está en riesgo vital, qué pena más grande pero se tendrá que morir ya que no puede hacerse nada legalmente para ayudarla. O sea, la senadora (designada) prefiere que se mueran todos a salvar una vida.

¿Ve? El ser humano es lejos la especie más dañina de todas, y dentro de esta especie, el político. ¡Qué lobos marinos ni nada! Nosotros somos lo que nos dañamos; los políticos solo nos usan y ojalá nos muriéramos pronto para no estorbarles.

 

Especies dañinas

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